Quiero hablar de Venezuela
Para Gaby
Buen 2026. Reflexiono sobre lo acontecido en Caracas y otras partes de Venezuela a principios de mes, sobre el padecimiento de un pueblo entero —que, ciertamente, cayó bajo el embrujo de personas abominables y siniestras— y sobre lo que (creo) se debe considerar en el primer lugar.
1
Mucho se ha escrito sobre la legalidad o ilegalidad de las acciones militares que ejecutó la actual administración del gobierno de EEUU, que hoy encabeza Donald Trump.
Apegados estrictamente al Derecho Internacional, lo que hizo el gobierno de EEUU es ilegal y contraviene todos los tratados internacionales —muchos de ellos firmados por EEUU—, que exigen el respeto a otros Estados, soberanos y libres. Pero, al mismo tiempo, la intervención se justifica a partir de leyes internas de EEUU. Dejo a los especialistas el debate de este asunto y la que (creo) sería una imposible solución al tema, pues creo que resulta imposible conciliarlo todo y, reconozco, yo no soy afecto a defender principios vacíos, carentes de significado concreto.
Pues no puedo dejar de recordar a las millones de víctimas del criminal régimen chavista en Venezuela, que pisoteó la dignidad de millones desde hace 26 años. Imposible para mí no poner por delante a los cientos de miles de migrantes (más de nueve millones) forzados a dejarlo todo. A las mujeres que dieron a luz en una carretera, mientras realizaban la larga caminata hacia la esperanza, o la ilusión de una esperanza, a lo que sea con tal de salir de ese infierno sin futuro para sus hijos. Los jóvenes que perdieron su juventud durante el régimen. Los pequeños empresarios que cerraron sus negocios. El 90% de la población de Venezuela en pobreza —lo repito: 90% de la población— viviendo en pobreza. Un sistema de salud quebrado, un sistema educativo roto. Derechos elementales pisoteados cotidianamente. Los miles de encarcelados por el sólo hecho de ser opositores al régimen, sin un debido proceso judicial. Los cientos de asesinados y ejecutados extrajudicialmente. Un sistema de justicia corrompido y alineado a favor de los miserables que detentan el poder. Una empresa petrolera (PDVESA) totalmente saqueada, entregada a los intereses extranjeros de Irán, Cuba, Rusia, China, después de haber sido la segunda petrolera del mundo durante los años 90. Campesinos sin capacidad para producir, obreros sin representación genuina, universidades colonizadas por el pensamiento oficialista y que abandonaron todo rastro de pensamiento crítico. En fin: un país sin esperanza, cuya sociedad esperó pacientemente a que el mundo (nosotros) reaccionara y les devolviera un mínimo de dignidad con determinaciones contundentes, que obligaran pacíficamente a un cambio de régimen.
Ya el colmo fueron las elecciones de julio de 2024 y la negativa del régimen chavista a reconocer los resultados apabullantes a favor del candidato Edmundo González Urrutia, presidente legítimo de Venezuela, reconocido por diferentes gobiernos democráticos del mundo.
El Derecho Internacional está bien, sí… pero si ese derecho existe, es justo para proteger a las personas, no para proteger a tiranos y dictadores o Estados que ya no representan a nadie.
¡Muera el mal gobierno!
2
María Corina Machado, nuestra Premio Nobel de la Paz 2025, ha sido una luchadora social de larga data. Como puede verse en el estupendo documental/reportaje (y que es, además, una seria advertencia) ¿Cómo se pierde un país? de ADN40 (aquí la liga), Machado lleva casi dos décadas oponiéndose a ese cáncer del siglo 21 llamado “populismo”, cuyo objetivo real se manifiesta en tres tácticas puntuales: empobrecer, aislar y someter al pueblo (las tácticas que establece el manual operativo que se desprende de los documentos del Foro de Sao Paulo). La estrategia es sencilla: engañar, mentir descaradamente, traicionar.
Machado supo leer tempranamente las señales ominosas del régimen chavista y opuso a él la fuerza de sus argumentos e ideas, con las que desenmascaró las mentiras de Chávez, defendiendo desde 2007 los auténticos principios de la democracia liberal. Quienes critican a Machado por una supuesta colusión con Trump, simplemente no saben de qué están hablando.
Nuestra María Corina de Todos ha sido una auténtica piedra en el zapato del régimen chavista, especialmente en su criminal y nefasta manifestación reciente, bajo la batuta de ese esperpento llamado Nicolás Maduro, hoy en prisión y en proceso de ser enjuiciado.
Lo justo y deseable habría sido que EEUU entregara a Maduro a la Corte Internacional de La Haya, para que enfrente el cargo más grave en su contra: crímenes de lesa humanidad cometidos en contra de su propio pueblo, aquél pueblo que aseguraba defender.
Por su larga lucha a favor de la democracia y la libertad y la paz, debe ser un orgullo para América Latina que María Corina Machado haya obtenido el Premio Nobel.
Desafortunadamente, muchos analistas prefieren atender los principios abstractos y le dan la espalda al dolor concreto, se mantienen enamorados de sus ideas y sistemas racionales vacuos, eligen ignorar a las personas. Y lo hacen con buena conciencia: defienden la Teoría. Olvidan que el objetivo de cualquier pensar es atender lo concreto (Heidegger).
3
Voy a reconocer aquí el esfuerzo, de muchos años, de una mexicana ejemplar, que a mucho orgullo personal puedo llamar mi amiga: Gabriela Sotomayor.
Gaby lleva varios años atendiendo temas urgentes sobre derechos humanos, abuso laboral, crisis migratorias y la lenta declinación de los valores democráticos en Occidente, en un punto neurálgico del mapa mundial: Ginebra, Suiza, donde reside desde hace más de 20 años, ciudad sede de diversas organizaciones internacionales.
Egresada de la licenciatura en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, Sotomayor tiene ya décadas ejerciendo el periodismo, sea durante sus pasos por la extinta agencia Notimex, sea en la revista Expansión o en el semanario Proceso, del que es hoy corresponsal en Ginebra. Sotomayor fue la primera mexicana en ocupar la Presidencia de la ACANU: Asociación de Corresponsales ante Naciones Unidas.
¿Y qué tiene que ver Venezuela con esta destacada periodista mexicana?
Todo.
Sotomayor fue de las primeras plumas críticas en Europa que, desde hace más de 10 años, atendieron y le dieron voz a las demandas de los cientos de víctimas y migrantes venezolanos que se manifestaron contra el régimen chavista, cuando Maduro visitó la sede de la ONU, para mentir descaradamente acerca de las graves violaciones a los derechos humanos en ese país. Desde entonces, Gaby no ha dejado de darle voz a la disidencia venezolana.
Sin embargo, un aspecto desconocido para muchos es que Sotomayor es, ante todo, poeta… y tiene un hermoso libro de poemas publicado en 2007: Llamado urgente, de Albatros/Ediciones Malvario.
El gran Ernest Hemmingway (quizás en una carta o una entrevista) aseguró que escribir debería ser algo sencillo: si quieres decir que el Sol asomó por la ventana, escribe: “El Sol asomó por la ventana”.
El subtítulo del libro de Gabriela Sotomayor la explica mejor: “Poemas de un ama de casa”. La autora no esquiva ni finge su condición: ella es un ama de casa… pero no es cualquier ama de casa: ella escribe poemas: a la escoba, a la soledad que se manifiesta durante el café matutino (una vez que la tormenta de la mañana se ha apaciguado), al tiempo que se pierde entre camas destendidas y deseos insatisfechos. La poesía, conmovedora y conmovida, de Sotomayor debe ser una advertencia a lo que, muchas mujeres modernas, llaman hoy “domesticación”.
Escritos en su mayoría durante los años en que vivió la dura realidad de reconocerse expatriada, en medio del desierto tejano en San Antonio, pero concluidos ya en Ginebra, los poemas de Llamado urgente reflejan el desgarramiento lento pero total de la vida confortable, como lo haría un cuento de John Cheever, o un poema de Anne Sexton.
![]()
Entre la nostalgia, la rabia contenida, la tristeza emposada y el humor (porque, a fin de cuentas, nada es para tanto), Gabriela nos lleva de la mano como un Virgilio entre la realidad atroz del Infierno doméstico cotidiano.
Perspectiva
El torbellino matutino ya pasó
y estoy aquí sola
café en mano;
día por delante,
ilusiones atrás.
Injusticia
Primero te cortan las alas
y después te piden que vueles.
Información confidencial
Siempre dejo la escoba
en un lugar visible
para que cada vez que la vea
recuerde
que puedo volar.
Consejos para mi hija
—…
Sencilla, directa, honesta hasta en su silencio, humilde y despojada de falsos atributos intelectuales, la poesía de Sotomayor es el correlato perfecto de su preocupación genuina por las personas de carne y hueso: esos migrantes que protestan a la entrada de Naciones Unidas, reclamando que alguien les devuelva su dignidad perdida. Los términos “derechos humanos” no son para Gaby una idea abstracta, sino algo concreto, como las imágenes conmovedoras que contiene su hermosa poesía.